Simbolismo de la músicaDesde que el hombre se reconoció como tal, buscó leer en la Naturaleza los designios de un poder superior que percibió como evidentes. Las huellas luminosas de aquel misterio que habita más allá de la noche de los tiempos fueron su guía, mientras que el fuego de la razón apenas atinaba a insinuarse débilmente. Estas huellas, que aprendió a leer en el libro de la Naturaleza, interna y externa, fueron los primeros símbolos, es decir, las expresiones o contenedores de la Vida-Una.

Como digna encarnación del misterio primero, el hombre intentó aprender y reproducir el primer lenguaje, que tenía su raíz en el seno mismo de la oscuridad y el silencio. Así nacieron la danza y la música, en un esfuerzo supremo por reproducir en la Tierra la obra de aquellos a quienes aprendió a reconocer como dioses.

Viejas tradiciones, cuyos fragmentos se hallan esparcidos en las mitologías de todos los pueblos, relacionan la creación del universo con la aparición de la música. En el Génesis bíblico se dice que “al principio fue el Verbo”. En las tradiciones nórdicas, los dioses creadores conocen el secreto de los signos-palabras mágicas de creación, las runas.

En las tradiciones hindúes, el primer sonido es el sagrado Aum. El Aum es trino y refleja la creación, mantenimiento y destrucción del universo manifestado.

Pero la música no solo aparece al principio y al fin, cuando todo se resume en el primordial Silencio. Los dioses de la creación y la manifestación la han utilizado como lenguaje divino. Así han aparecido primero los instrumentos y luego los “cánones” o “himnos sagrados”, que se supone permiten al hombre comunicarse con sus progenitores espirituales.

En Grecia, por ejemplo, los dioses han gestado las posibilidades de expresión musical. Apolo dirige el coro de las musas con su lira (Apolo Musageta); Atenea ha sido reconocida como la creadora de la flauta. El dios Pan eligió como instrumento el caramillo, cuyos cinco sonidos reflejan la raíz pentafónica de la Naturaleza manifestada.

En Oriente, las campanas han servido para atraer a los buenos espíritus y alejar a aquellos que solo moran en los rincones oscuros, pues temen  la luz del sol.

Las viejas tradiciones han asignado un carácter sagrado no solo a los instrumentos, que han sido un regalo de los dioses, sino también a los cantos a través de los cuales el hombre se comunica con ellos.

La doctrina musical pitagórico-platónica

Los pitagóricos tradujeron a términos filosóficos el viejo sistema simbólico-musical griego. No desarrollaron simplemente un sistema especulativo imaginado, sino que tradujeron a términos racionales el conocimiento de las claves de una armonía inherente a la Naturaleza.

1.- La armonía es inherente al universo, el cual es reconocido como un “cosmos”, un gran ser vivo que tiene “alma y cuerpo”. La armonía universal se expresa de múltiples modos. En numerología simbólica, esta armonía se expresa a través de “proporciones simples” o de números enteros. En música, estas proporciones simples determinan los intervalos fundamentales. En El Timeo, Platón hace referencia a una serie numérico-musical que corresponde a estas proporciones fundamentales.

2.- En una clave de interpretación moral, los pitagóricos enseñan que el hombre debe aprender a descubrir las leyes de la armonía universal y restablecerlas en su propio ser. El individuo es como un compuesto armónico de alma y cuerpo, un delicado instrumento de varias cuerdas que deben estar siempre “afinadas” para colaborar activamente en el gran concierto interpretado por la orquesta de la Naturaleza. Si el hombre no afina primero su propio instrumento, no podrá interpretar música alguna. No importa cuán bella sea la música; sin instrumentos afinados no puede expresarse la armonía.

3.- En la teoría educativa de Platón, la música juega un rol fundamental en la formación del alma del educando. Vuelve a aparecer en el ciclo de estudio de las “ciencias propedéuticas”, verdadero análisis de cosmología a partir de sus raíces más abstractas: la aritmética nos habla de las relaciones entre los dioses, la geometría describe las figuras geométricas o diversas combinaciones de las tres primeras fuerzas de la Naturaleza, y la estereometría estudia los cuerpos geométricos regulares, es decir, los arquetipos geométricos de los planos de la Naturaleza manifestada. Finalmente, Platón menciona la necesidad de estudiar astrología y música. En un enigmático pasaje de su República, menciona que los pitagóricos relacionaban la astrología con la vista y la música con el oído. El desarrollo del oído y la comprensión intuitiva de las leyes de la música se relacionan con la evolución psicológica del hombre. Esta interpretación no parece ser simplemente nuestra. En su República, Platón se refiere directamente a la influencia que la música ejerce sobre el alma. Por ello, ciertos “modos” musicales decadentes, que afectan negativamente las estructuras sutiles del alma, deben ser prohibidos. Estas ideas, que parecían extrañas en el pasado reciente, han reaparecido bajo otros nombres en la actualidad. Hoy se habla de la “manipulación psicológica”, del efecto que sobre la psiquis ejercen, por ejemplo, formas del “heavy rock” en que se mezclan ritmos, sonidos, imágenes y mensajes verbales subliminales.

Estos son algunos ejemplos de una vieja tradición filosófico-musical en el mundo griego. Desgraciadamente, los especialistas han interpretado esta tradición simplemente como una forma de especulación filosófica, en vez de como una verdadera ciencia, independiente de las opiniones y prejuicios de sus intérpretes. Debido a la falta de fuentes originales escritas, creemos que el estudio de las formas artísticas mismas puede revelar alguna de las claves perdidas.

Para finalizar este breve artículo, queremos mencionar posibles enfoques para un estudio del simbolismo musical en la Antigüedad.

Toda la Antigüedad de Occidente y Oriente ha hecho referencia a un número finito de elementos o principios de la Naturaleza. La tradición oriental ha puesto énfasis en la idea de cinco elementos, y la tradición occidental en cuatro (tierra, agua, aire y fuego). Por tanto, podríamos clasificar diversos tipos de música de acuerdo a estos elementos primordiales.

Música de Tierra: ruidos (predominio del elemento caótico).

Música de Agua: sonidos de la Naturaleza (por ejemplo, ríos o el viento).

Música de Aire: música emotiva o “humana”.

Música de Fuego: poder mágico del sonido (por ejemplo, Mantrams).

Por extensión, podríamos relacionar la música con los signos de la astrología (que contienen en sí los cuatro elementos). Los signos se relacionan con colores, planetas, símbolos animales y vegetales y otras múltiples expresiones naturales y simbólicas. Como ejemplo de este tipo de enfoque podemos mencionar los estudios de Marius Schneider.

HARRY COSTIN