EL CALENDARIO TURCO

 

ANTONIO ROMERO

La situación geográfica de Anatolia ha configurado su vocación de plataforma de las diferentes migraciones que, procedentes del este o del oeste, la han atravesado durante casi 10.000 años, y así el país ha vivido las distintas culturas, mereciendo el apelativo de “encrucijada de civilizaciones”.

Las regiones orientales de la actual Turquía aún conservan algunas de las más antiguas tradiciones relacionadas con el paso cíclico del tiempo. Una vez más, tenemos que remontarnos a las regiones centroasiáticas del Altay –patria de los turcos– para recoger las primeras nociones de este arcaico calendario turco de los 12 animales. Sobre su origen existen diferencias según los investigadores; para unos, dada la mayor utilización y difusión a través de la cultura china, este calendario proviene de dicho origen; para otros, entre ellos el sabio francés E. Chavannes, seguramente el mayor investigador y traductor al francés de obras chinas, el calendario “de los 12 animales” es de origen turco aunque su área de expansión abarque China. Por otra parte, un calendario semejante, formado por animales en círculo, es diferente del pensamiento y tradición china, no encontrándose ejemplos de ello aparte del calendario, por lo que podemos decir que las características y formas son propias de Asia central.

Este calendario está ordenado basándose en el número 12, y es solar. El recorrido de la Tierra alrededor del Sol dura 365 días, 5 horas, 50 minutos y 47 segundos, es decir, 2 minutos y 2 segundos más, lo que supone un día cada 270 años.

Según el conocimiento turco del tiempo, un día se encuentra dividido en 12 partes iguales que se llaman “cag” (era). Además, otras unidades de tiempo son:

1 fen = 8.64 segundos

10.000 fen = 1 día

1 keh = 15 minutos

8 keh = 1 hora

12 horas = 1 día

El día comienza en el 5.º keh de la primera hora o de la Rata. Cada 12 años constituyen un ciclo, y cada 5 ciclos forman un “cag” –era–, que comprende entonces 60 años; también hay otro ciclo mayor de 180 años (3×60). Cada grupo de 12, ya sean horas, meses o años, están regidos por cada uno de los 12 animales que forman el calendario, según este esquema, en el que ofrecemos el nombre turco para cada animal:

I Rata Sicgan
II Buey Ud
III Tigre Bars
IV Conejo Tavsan
V Dragón Lu
VI Serpiente Yilan
VII Caballo Yond
VIII Oveja Koy
IX Mono Bicin
X Pollo Taguk
XI Perro It
XII Cerdo Tonguz

En el calendario chino, el animal correspondiente al décimo lugar se transcribe como gallo, y en el decimosegundo aparece el jabalí, esto es, el cerdo salvaje.

El calendario, de esta forma, subsistió hasta el 216 d.C. entre los hunos asiáticos. En el Divan-i Lugar-it Türk (el primer libro turco) se narra como sigue el nacimiento del calendario:

“…uno de los Hakan (reyes, caudillos) quiere saber de una guerra que había ocurrido hacía unos años, pero sus consejeros se equivocan sobre su fecha. Por ello, el Hakan reúne una asamblea y propone que, para que no se vuelvan a equivocar en el futuro, se ponga un nombre a cada año según los doce signos del cielo. A la asamblea le gusta la idea; saliendo después de caza, el Hakan da la orden de perseguir a los animales, quienes saltan al agua de un río tratando de alcanzar la otra orilla, y conforme iban saliendo del agua se le daba el nombre del animal del año…”

Cada 12 años constituyen un ciclo, y cada 5 ciclos forman una “era” que comprende 60 años. En Anatolia –dentro de la actual Turquía– todavía se conocen y se utilizan versiones de este “calendario de los 12 animales”. En la región oriental, en las provincias de Kars y Erzurum, y en el sudeste, en la provincia de Kahramanmaras, así como en algunos pueblos, conservan esta costumbre y tratan de que cada trabajo a lo largo del año esté especialmente marcado y se adapte al nombre del mismo.

Como en todos los pueblos antiguos, los números han tenido un papel fundamental en su vida social; así lo demuestran los mitos, cuentos y leyendas, plagadas de ellos. Aún hoy se dicen en el lenguaje común con bastante frecuencia frases como esta: “he dicho cuarenta veces…”, “la condición del caballero es de 3”, “se le echó de 9 sitios…”, “en 7 días y 7 noches…”, “ha paseado por las cuatro direcciones del mundo…”, y otras cuyo contenido y significado generalmente no se sabe, pero que componen un importante tejido en el inconsciente y en el lenguaje de estos pueblos.

Como hemos indicado, el calendario está formado basándose en el número 12, que en el simbolismo universal representa al orden cósmico, unido a la idea del espacio y el tiempo, y geométricamente al círculo. Los otros dos números principales que aparecen son divisores del 12: el 4, lo exterior y estático, que en el calendario representa las 4 estaciones y las 4 direcciones; y el 3, lo interno y dinámico, que representa los 3 meses que duran las estaciones.

Podemos hacer observar también la disposición de los 12 animales alrededor de un círculo, ordenados de forma que los espacios intermedios son 12 espacios iguales que hacen referencia a los periodos de las horas, los meses y los años, indicando, al mismo tiempo, las medidas de las regiones y direcciones del mundo y del espacio.

De esta manera, quedan unidos los conceptos de espacio y tiempo. En este aspecto coincide con el pensamiento chino, en el que el espacio y el tiempo son dos elementos inseparables y constituyen un principio fundamental.