JANO, EL DIOS DEDICADO A ENERODELIA STEINBERG GUZMÁN

Estamos cerca de entrar en enero, el mes dedicado desde épocas lejanas al dios Jano, formidable figura de doble faz, una que mira hacia el pasado, y otra que apunta hacia el futuro. Para Jano no hay presente; el presente es apenas el fugaz instante que divide lo que se fue de lo que viene, sin fijarse ni detenerse en ninguno de los dos.

Para enero tampoco hay presente: una cara recuerda el año transcurrido, y la otra cara es esperanza de lo por venir. Y esta dualidad parece imprimirse igualmente en los hombres, tomando a veces la forma de una indecisión que impide reconocer claramente el camino a seguir.

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