A NUEVODELIA STEINBERG GUZMÁN

Cuando se acerca el fin de un año, el fin de un pequeño ciclo dentro de nuestras vidas, suele acometernos el deseo de repasar ese ciclo y las cosas que hemos llevado a cabo durante su transcurso.

Éxitos y fracasos pasan rápidamente –demasiado rápidamente– delante de nuestros ojos, de la imaginación, y preferimos olvidar todo prometiéndonos mil mejoras para el próximo lapso que, finalmente, no será muy diferente al anterior.

Dos problemas coinciden de manera influyente en este panorama, dos problemas a los que queremos referirnos en este artículo, para dar nuestra visión.

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