BOGANDO CONTRA CORRIENTEJORGE Á. LIVRAGA RIZZI

“Lo que diferencia a un tronco flotante de una barca hecha de la misma madera es que esta última tiene remos y puede bogar contra corriente” (Dr. N. Sri Ram).

He meditado mucho sobre ella y a la hora de plasmar los más elevados Ideales en una Escuela de Filosofía a la manera clásica, la parábola del tronco y de la barca estampó su sello en todo pensamiento, sentimiento y actividad.

Por lo general, los hombres y las mujeres son como troncos que han sido lanzados al río de la vida y, primero enteros y secos, luego golpeados y humedecidos, derivan siempre en el sentido de la corriente o de los brazos de esa corriente que han desviado los poderosos del mundo… ¡Allá van!… entrechocándose en inútiles violencias, sucios y embarrados, sin rumbo ni puerto fijo, hasta que se deshacen en astillas y desaparecen de la superficie en este río que no cesa de correr, que no sabemos de dónde viene ni hacia dónde va.

¿Y sus extraños tripulantes?

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