CORRUPCIONDELIA STEINBERG GUZMÁN

De pronto, como ha pasado y posiblemente seguirá pasando, una palabra hace irrupción en el panorama de nuestras vidas y crece hasta el punto de teñirlo todo con su significado real, supuesto o transformado por la manipulación. No es que la palabra aparezca porque sí, sin razones que le den cabida. No es que su significado no se refiera a hechos concretos. Lo que pasa es que hechos y razones pasan a un primer plano desmesurado y, como en el cine cuando estamos sentados en la primera fila, las imágenes se distorsionan y ocupan todo el ámbito visual.

Corrupción…

Hoy todo es corrupción y el término puede aplicarse a cualquier actividad, grupo humano o persona con una impresionante variedad de matices. Parece como si el mundo entero se estuviera descomponiendo en partes y hubiera seres especiales destinados a señalar y condenar la putrefacción de esas partes.

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