CRISIS SIGNIFICA CAMBIOM.ª DOLORES F. FÍGARES

Es bien sabido que los momentos difíciles ponen a prueba cualidades o potencias que permanecen en estado latente en los seres humanos en circunstancias normales. Así puede suceder con esta crisis que se ha instalado en todos los países del mundo, subrayada por los altavoces mediáticos y las noticias que nos llegan cada día, sobre la caída de los llamados “gigantes” que sostenían el sistema y que se va viendo que tenían los pies de barro.

Los más pesimistas anuncian que el mundo se derrumba sobre sus bases inestables, que nos aguardan tiempos aún más difíciles que los actuales, cuyas consecuencias harán sufrir a los más débiles, como sucede casi siempre.

Como lo que no nos falta precisamente en estos momentos es información, tenemos a nuestro alcance toda clase de explicaciones y consideraciones que los expertos nos brindan en abundantes sitios de Internet. Es de agradecer el esfuerzo comunicador de muchos de ellos, que saben poner al alcance de los “profanos” los complejos conceptos y argumentos de ciencia económica, que nos resultarían ininteligibles a la mayoría, a pesar de que se refieren a asuntos que afectan a nuestra vida. Gracias a esas aportaciones hemos podido constatar hasta qué punto era verdad que la globalización se había asentado, no sobre la posibilidad de una mejor redistribución de los bienes y las riquezas, sino, todo lo contrario, cómo la insensata avidez de los intereses egoístas y codiciosos de unos pocos puede llegar a cercenar las esperanzas de tantos y tantos.

Es inevitable deducir que estamos ante un importante cambio social de consecuencias de largo alcance y que en su gestación no solo intervienen factores económicos o financieros, sino valores morales, consideraciones éticas y también políticas. Una vez más, la filosofía nos ayuda a discernir sobre lo que es más importante e imprescindible para sobrevivir y comprobar que por encima del dinero está la lucidez para encontrar soluciones, la imaginación para diseñar proyectos viables, la constancia y la capacidad de trabajo para plasmarlos, los valores, en suma, que sostienen y hacen grande al ser humano. Buen momento este de la crisis-cambio para revisar prioridades y ajustar nuestros planes vitales, para aguzar el ingenio y salir al encuentro de las oportunidades que sin duda seguirán aflorando, a la altura de los audaces que no se dan por vencidos.

Decía el proverbio chino: “te deseo que vivas una época interesante” y en verdad lo es la que estamos viviendo, en estos inicios del tercer milenio. Vivámosla desde la filosofía y encontraremos su sentido.