A los pies del Maestro es un pequeño libro que ha sabido hacerse un lugar entre los clásicos de la buena literatura esotérica. No entre aquella literatura de lo turbio, que describe conocimientos inexistentes, sino la que lleva aparejada una evolución personal que se percibe en cada hoja escrita.
En esta joya literaria se dan pautas para seguir un camino de realización interior, una guía para el desarrollo de conciencias, con consejos aparentemente simples, pero difíciles de ser vividos. Las cualidades básicas a lograr que propone son: el discernimiento, la carencia de deseos, la buena conducta y el amor.
Así, el verdadero camino ocultista no es el logro de fenómenos extraños, ni de pobres magias, sino el despertar en nosotros de realizaciones profundas, el dominio de nuestros actos, sentimientos y pensamientos, la elección constante de lo justo ante lo injusto, lo útil antes que lo inútil, lo verdadero antes que lo falso, y todo aquello que alimenta el alma.
El libro propone un trabajo lento y gradual sobre sí mismo, alentando la carencia de los deseos vulgares, no inmiscuirse en los asuntos de los demás, aprender a escuchar y a ver la divinidad en todos los seres, defenderlos ante cualquier crueldad, ser tolerantes y alegres, ser realmente esforzados en lo que nos ocupa y con verdadera confianza en nosotros mismos, sin necesidad de difamar o agredir a otros, sino de servirles realmente…
Estas y otras máximas contenidas en este libro seguro sembrarán un aliento de luz en nuestro opaco mundo y han de ayudarnos a transmutar nuestra propia conducta.
Nada más dinámico que los números. Danza es su geometría y música su verbo. El…
La existencia de un continente en el Océano Atlántico está suficientemente aceptada, tanto desde el…
Ibn Hazm, filósofo cordobés se refería frecuentemente a la Filosofía como la ciencia y arte…
Visión filosófica Es realmente difícil responder categóricamente a la pregunta de qué es el tiempo.…
En el crimen, culmen de las conductas violentas, hay factores determinantes, condicionantes, endógenos y exógenos,…
Sabemos por escritores como Plinio el Viejo, Filón y Josefo que los esenios constituyeron una…